Calentaban los equipos en un pabellón, el CUM Carlos Sastre, en el que la fecha dejaba huella en una grada menos poblada que de costumbre. Los presentes se multiplicaban y lograban reeditar el ambiente habitual en nuestra cancha. Los jugadores se preparaban para tratar de alcanzar, como decíamos en la previa, su particular "Sábado de Gloria". Parece que los visitantes no entraban con buen pie en encuentro, Marín, justo campeón de la competición tras su victoria de ayer ante Morón, privaba a los vascos de la posibilidad de seguir soñando con el título. Los jugadores de Iker Bueno, algo descentrados, permitían que los de David Mangas, mostrando mejores sensaciones que en sus últimos encuentros, alcanzasen en tres minutos una importante renta: 9-2. El juego estaba controlado por los verderones y el primer cuarto avanzaba sin sobresaltos, minuto y cincuenta segundos para su final y el 18-6 obliga al técnico visitante a pedir tiempo muerto. Maniobra acertada, sus jugadores cierran el aro hasta finalizar el acto y consiguen bajar de los diez puntos de desventaja: 18-10.
En la primera mitad del segundo cuarto el juego se equilibra y la diferencia se estabiliza en los ocho puntos: 22-14. Entre los locales, dejando mejores sensaciones que en los últimos encuentros en el CUM, comienzan a pesar las faltas. Los visitantes, conscientes de que han de apretar para continuar como los máximos aspirantes a la privilegiada segunda plaza de la liga regular, se aprovechan y poco a poco comienzan a limar la diferencia en el luminoso: 25-22. Tras un nuevo arreón local que vuelve a elevar la distancia a +8 (32-24), Semple, desaparecido hasta el momento, anota un triple a 1:16 para alcanzar el descanso y fija el marcador en un resultado de 32-27 con el que los equipos se retiran al vestuario.
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Estadística al descanso. Imagen @Obila_com |
Los números de la primera parte muestran la clara mejoría de los nuestros en comparación con los últimos encuentros y la igualdad en casi todos los apartados de ambos equipos, salvo en el de faltas, el 12-7 comienza a convertirse en un peligroso enemigo de los verderones que, iniciado el tercer cuarto, se vuelve preocupante. A los casi cuatro minutos sin anotar de los nuestros, hay que sumar que Semple comienza a calentar la muñeca y que las faltas, cada vez más rigurosas, se convierten en una pesada losa para Óbila. Trabajo en equipo, esfuerzo máximo y la igualdad en el marcador, 47-46, con la que se cierra el periodo, deja todo abierto para el cuarto final.
En el inicio del último periodo despierta Marcius. Los visitantes ya tienen a sus jugadores "estrella" en máximo rendimiento y eso les convierte en más peligrosos. Óbila se asienta en el esfuerzo colectivo y, contra viento y marea (o, más bien, "música de viento" desde la cancha), consigue mantenerse vivo para afrontar los últimos cinco minutos: 54-56. En esos instantes finales ISB aprovecha el "viento" a favor y retorna a Ávila una semana atrás devolviéndole al "Sábado de Pasión" golpeando una y otra vez nuestro aro. Con unos segundos para la bocina, Semple se prepara para adornarse de manera innecesaria y estropea su MVP con la pifia del encuentro y unos gestos desafiantes hacia la afición local que enfada mucho a una Marea Verde ya bastante disgustada con el resultado final del encuentro...
Óbila 64 - ISB 73
... desde la cancha se exige respeto y, considerando que no hemos faltado el respeto a nadie, nos permitimos recordar a nuestro rival que hay que ganárselo y sus gestos de hoy no ayudan mucho. Un respeto que se merece ISB como bloque que está realizando una magnífica segunda vuelta. Y un respeto que se merecen todos nuestros Jugadores entregándose al máximo, luchando contra las adversidades y convirtiéndose en justos destinatarios del apoyo incondicional de toda la Marea Verde...
¡¡¡ Vamos Óbila !!!